domingo, 10 de mayo de 2015

Clara comenzó a comportarse de una manera poco usual: sus gestos ya no expresaban felicidad ni dulzura, ya no participaba de las conversaciones familiares ni jugaba con sus muñecas tan preciadas para ella, era como si luego de lo ocurrido, la pequeña niña escondiera algo grave. Los padres pensaron que solo necesitaba tiempo para ser la de antes y que todo estaría bien, pero los meses pasaron y la niña sólo empeoraba cada vez más y sus comportamientos se iban tornando aún más extraños, ya ni su hermana se atrevía a acercarse por miedo a que le haga daño. Por las noches Clara salía de su casa a escondidas y volvía al amanecer sin que nadie se diera cuenta, hasta que sus padres notaron dicha acción y decidieron seguirla. La niña se dirigía a una quebrada que se encontraba cerca de su casa, la cual era una zona prohibida en donde nadie se atrevía a entrar por miedo a las historias de duendes que se murmuraban en los alrededores.

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