Las uñas de sus pequeñas y delicadas manos estaban
enterradas en su piel mas no había sangre; los padres ignoraron este detalle y
la llevaron de prisa a un hospital donde los doctores no tenían explicación
para lo que había pasado. Clara pasó varias semanas en una camilla, tenía una
enfermera personal quien cambiaba sus sábanas, limpiaba su cuerpo con esponjas
suaves y la alimentaba por tubos que le introducían en la boca, su cuerpo no
tenía reacciones de vida pero su corazón latía como el de un deportista. Su
hermana no tenía palabras para expresar lo que sucedió aquella noche
inolvidable, pero después de un mes de aquella noche, Clara despertó sin
señales de que había pasado nada. Los doctores hicieron un sin número de
exámenes donde indicaba que todo había salido bien, pero el problema fue que
Clara no tuvo el mismo comportamiento de siempre, fue como si ella se convirtió
en una persona totalmente diferente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario